miércoles, 1 de febrero de 2012

La leyenda de Juan Chiviro

Dicen que él era un mocito
de los pagos entrerrianos,
cerquita de Federal
tenía el rancho aquel paisano.

Buen cantor y guitarrero
y por todos muy querido,
se callaba hasta el silencio
si cantaba Juan Chiviro.

Y un domingo en una yerra
se pelearon dos hermanos
y Juancito, buen amigo
se metió pa’ separarlos;

pero con tal mala suerte
que un puntazo le abrió el pecho
y abrazau a su guitarra
se quedó mirando lejos.

Lo lloró la paisanada
gimió el pago dolorido,
pues faltaba en el paisaje
el canto de Juan Chiviro.

Y cuentan que al poco tiempo
hubo en el monte un revuelo,
desgranaba un pajarito
sus primeros bordoneos.

Inundaba a la mañana
aquel alegre silbido,
en su canto repetía:
Juan Chiviro…Juan Chiviro…

Comprendieron los paisanos
que era el joven que volvía,
en el gaucho pajarito
que cantaba con baquía.

Desde entonces en mi tierra
lo llamamos: guitarrero,
payador, el Juan Chiviro
dueño del paisaje entero;

de chaquetita marrón
y pañuelito en el cuello
se recata la mañana
para escuchar su concierto.

Se presenta muy atento
con su nombre y apellido,
va diciendo su silbido:
Juan Chiviro…Juan Chiviro…

viernes, 20 de enero de 2012

La SOPA está servida


¿Y si un día nos quedamos sin internet? El futuro ya llegó, y se tiene que ir. El cerebro tecnoartificial del hombre desarrolla una red virtual para enviar y recibir paquetes, que logra contactar distintos puntos con una simultaneidad tan novedosa como escalofriante. Los terrícolas utilizan esta red para entablar diálogos, actualizarse, informarse, entretenerse, idiotizarse, encontrarse, perderse, etc. Ah, y también viene al pelo para intercambiar contenidos: llámese textos, imágenes (somos la generación de la imagen), música, genialidades y zonceras, pero que la gran mayoría está registrada como propiedad intelectual.

Aquel cerebro que ideó una telaraña que nos permite a todos interactuar de manera libre, sin barreras (o cada vez menos) hoy sufre los embates de los colosos económicos, hartos de verse burlados millonariamente por internautas curiosos, con hambre de descargas. Mientras que artistas independientes varios disponen de la web para compartir con el mundo sus orgullos, el país más poderoso del mundo intentará castigar severamente a quienes “hurten” contenidos.

Si la democracia digital se ha excedido y el mundo tiene que cambiar de hábitos, no lo sabemos, sería duro de imaginar una nueva internet con el poder legal de juzgar criminalmente a un usuario que hizo click donde no debía. Pongamos como ejemplo un disco, una grabación original de un artista reconocido. Luis Miguel, por ejemplo, quien en más de una ocasión durante sus shows imploró a sus fans que “no compren pirata”. ¿Será que el disco que circula en internet para descargar gratuitamente fue robado de la caja fuerte de la compañía discográfica por unos hampones encapuchados…o que quizá alguien SI pagó el elevado precio del disco y decidió regarlo por los oídos virtuosos del mundo entero?

La culpa no es del chancho, sino del que le da de comer. Pero los refranes de veterinarios también nos indican que no se debe morder la mano que alimenta; para algunos poderosos, los internautas están dejando sus dientes marcados en sus billeteras.


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